
Siguiendo con el sercreativo converso, deciros que es un antipesebrista espurio, bajo sospecha, y que no tiene ninguna credibilidad, aunque ésta puede llegar a base de trabajo. Han sido sirvientes del pesebre, por lo tanto nos encontramos ante hombres y mujeres que han sido reactivos y pasivos, que no han protestado ante nada, aunque si gastaron en halagos, en agasajos y en zalamerías. Cómo no, fueron seres curtidos en el peluseo y en el trenecito y forman en su mayoría viejas glorias del cuarto oscuro de la cultura, que no es otra cosa que la cultura sin fin, es decir, la cultura sin mensaje y con sumisión al poder.
Estos sercreativos pueden llegar por dos vías. La primera de ellas es el desengaño, es decir, pueden hartarse en cierto momento del poder al darse cuenta de que sirviéndoles no son realmente artistas o intelectuales y que sus obras son resultado de una sumisión política e ideológica que no encaja con sus personalidades, ni siquiera con la vida cultural. Éstos, de alguna forma, se habían subido al carro del pesebre para poder sobrevivir, y sus grandes creaciones llegan de forma tardía, cuando ya pueden elaborar su arte de forma libre y sin órdenes.
La segunda vía es el despecho. Estos sercreativos son los más impuros, de repente se convierten en intelectuales con conspicuos argumentos en contra de su antiguo pesebre y de los pesebres en general. Han sido maltratados por el pesebre y actúan vengativos y con odio. No son intelectuales en sí mismos, solamente pseudointelectuales que quieren dar a su vida cultural cierto matiz rebelde y antipesebrista para maquillar sus biografías de cara a las enciclopedias.
Para concluir, he de categorizar que el antipesebrista ideológico es un auténtico antipesebrista, mientras que el antipesebrista converso nos ofrece una de cal y otra de arena: por un lado pueden parecer verdaderos antipesebristas pero por otro lado farsantes, pseudointelectuales de teatrillo disfrazados de antipesebrismo.
1 comentario:
Tienes toda la razón del mundo.
Publicar un comentario