lunes, 10 de septiembre de 2007

El arte como arma social

He aquí un ejemplo a seguir. El arte como instrumento de auténtica cultura, es decir del cultivo de ser humano, de sus cualidades y potencialidades individuales perfectamente integradas en sociedad. No me refiero a un estar pasivo en esa sociedad. Incluyo en ello lo que Ortega denominó la “insociable sociabilidad” como capacidad de crítica responsable para producir el cambio en la propia sociedad a que se pertenece.Sin embargo, este primer paso, este arrancar a la juventud de las garras de lo inferior: del delito, de la droga, de la degeneración de sus cuerpos jóvenes entregados al vicio, de la sinrazón de la violencia por la violencia, del manejo de las armas en venganzas estúpidas de grupos o bandas rivales y colocarles en una labor del cultivo de las capacidades más altas de que es capaz el espíritu humano, como son las altas sensibilidades espirituales a que nos puede llevar la música clásica y todo ello en un ambiente de grupo, de cooperación, de estudio, de proyecto común e integrado en nuestras sociedades a pesar de todos sus defectos, contrasta con las últimas noticias de la imitación que al parecer están realizando los adolescentes británicos respecto de sus homólogos norteamericanos en el uso de las armas para disparar a sus congéneres de la misma edad.

Venezuela exporta a Gran Bretaña filosofía de "arte como arma social"
La filosofía del arte como arma para el cambio, a la base de las orquestas juveniles en Venezuela, está siendo experimentada no sólo en países de América Latina sino también en Gran Bretaña, explicó en Londres Valdemar Rodríguez, subdirector de la Orquesta Juvenil Simón Bolivar.El músico destacó que el destino de "cientos de miles de jóvenes venezolanos de escasos recursos ha cambiado gracias al sistema", el proyecto fundado en 1975 en los barrios pobres de Caracas por el compositor José Antonio Abreu, que vio en la música clásica una alternativa a las drogas y la delincuencia.Rodríguez, que viajó a Londres con la Orquesta Juvenil Simón Bolívar - que junto con su joven director, Gustavo Dudamel, hechizó este fin de semana al público del festival londinense de los Proms, recalcó, en declaraciones a la AFP en Londres, que esta experiencia "no se limita sólo a Venezuela".El "sistema", término con el que se conoce a la red de orquestas juveniles e infantiles de Venezuela, en la que participan actualmente 250.000 jóvenes, "está siendo tomado como ejemplo a nivel internacional", afirmó Rodríguez, que es uno de los fundadores de la Orquesta Juvenil Simón Bolívar.Este experimento artístico y social venezolano "está inspirando experiencias en muchos países de América Latina, entre ellos México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador", donde se han creado decenas de orquestas juveniles, dijo. Y ahora, este esquema, que no ha sólo sobrevivido a siete gobiernos sino que ha recibido apoyo de todos ellos, "está siendo exportado a Europa", se ufanó Rodríguez, confirmando que en Escocia se ha lanzado recientemente un proyecto que aspira a "rescatar" a cientos de jóvenes, gracias a la música.

(Ver completo en: http://www.eluniversal.com/2007/08/20/cul_ava_venezuela-exporta-a_20A931837.shtml)

Es sintomático de su validez por encima de las ideologías diversas que esta experiencia social haya recibido apoyo incondicional de siete gobiernos distintos en Venezuela.Todo un ejemplo a imitar en nuestro país, España, y a todos los niveles y subniveles políticos o administrativos en que se estructura nuestra democracia: autonomías, nacionalidades/naciones (que ya no sabemos bien lo que son), entes o ciudades autónomas como Ceuta y Melilla y entidades locales, así como instituciones que, de algún modo, administran bienes públicos para la cultura en sus diferentes áreas de responsabilidad, donde el despilfarro de dinero bajo la capa de “dedicación a la cultura” venimos denunciando. En efecto, este dinero no siempre es empleado eficientemente sino dilapidado en auténticos bodrios anticulturales cultivadores de los más bajos instintos o adormecedores de las auténticas capacidades estéticas, intelectivas o espirituales de los ciudadanos.Un auténtico contraste. Abogamos una vez más por estos ejemplos en que mostramos de modo positivo modelos de actuación cultural que son deseables por nuestras latitudes.

No hay comentarios: